Uralita en naves agrícolas de Zaragoza: riesgos y plazos antes de la cosecha

Hay algo que muchos agricultores y ganaderos aragoneses tienen en común con sus abuelos: la nave. La misma nave de siempre, con el mismo tejado gris que lleva ahí cuarenta años. Nadie le ha prestado demasiada atención porque no gotea, porque «aguanta», porque hay otras cosas en las que pensar cuando se acerca la vendimia o la siega. Pero el fibrocemento no avisa. Se deteriora despacio, y cuando el tejado empieza a soltar fibras, el problema ya está dentro.

Si tu nave es anterior a 2002 y tiene cubierta de placas grises onduladas, lo más probable es que sea uralita con amianto. Y en Aragón, entre el calor del verano, las vibraciones de la maquinaria agrícola y los trabajos habituales en altura durante las campañas, esas placas se deterioran mucho más rápido que en cualquier otro tipo de edificio.

Qué es exactamente la uralita y por qué sigue siendo un problema en 2025

La uralita es el nombre coloquial del fibrocemento con amianto, un material de construcción que se usó de forma masiva en España desde los años 50 hasta que se prohibió su fabricación y uso en 2002. En las naves agrícolas aragonesas, la cubierta de uralita fue durante décadas la solución estándar: barata, ligera y resistente a priori. El problema es que el amianto que contiene —en concentraciones de entre un 10 % y un 15 % del material según el tipo de placa— libera fibras microscópicas de crisotilo cuando se deteriora o se manipula. Esas fibras, inhaladas, provocan enfermedades graves e irreversibles: asbestosis, mesotelioma y cáncer de pulmón.

Por qué las naves agrícolas son especialmente vulnerables

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No toda la uralita deteriora igual. En una nave agrícola concurren varios factores que aceleran la degradación del fibrocemento de forma notable, y que no se dan de la misma manera en, por ejemplo, un almacén urbano cerrado.

El calor extremo del verano aragonés

Las temperaturas en la provincia de Zaragoza superan con frecuencia los 38-40 °C en julio y agosto. El fibrocemento se dilata con el calor y se contrae con el frío de forma cíclica, lo que genera microfisuras en la matriz de cemento que acaban fragmentando las placas. Una cubierta que lleva cuarenta años sometida a esos ciclos térmicos puede tener un nivel de disgregación superficial mucho mayor del que aparenta desde el suelo.

Las vibraciones de la maquinaria

Tractores, cosechadoras, camiones de carga, cargadoras telescópicas… La actividad habitual dentro y alrededor de una nave agrícola genera vibraciones constantes que se transmiten a la estructura y, desde ahí, a las placas de cubierta. Esas vibraciones, con el tiempo, sueltan fragmentos y favorecen que las fibras queden en suspensión dentro del espacio cerrado de la nave. El trabajador que entra a recoger aperos o a preparar la maquinaria antes de la campaña puede estar respirando un ambiente con concentraciones de fibras elevadas sin saberlo.

Los trabajos en altura durante las campañas

Subir a la cubierta a revisar goteras antes de la vendimia, limpiar canalones antes del invierno o instalar algún elemento de ventilación: son trabajos rutinarios en cualquier explotación agrícola. Pero si la cubierta es de fibrocemento con amianto, cada pisada, cada roce con una herramienta, cada pequeña rotura libera fibras. Y en ese momento no hay EPIs, no hay protocolo, no hay plan de trabajo. Solo un agricultor en la cubierta sin saber el riesgo que corre.

¿Qué dice la normativa? Obligaciones legales que debes conocer

En España, la manipulación, retirada o simple intervención sobre materiales con amianto está regulada por el Real Decreto 396/2006, que establece disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición al amianto. Esto incluye cualquier trabajo en cubiertas de fibrocemento, aunque sea «solo revisar unas tejas».

Las obligaciones concretas son claras:

  • Solo puede intervenir en materiales con amianto una empresa inscrita en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo por Amianto), un registro oficial dependiente de la autoridad laboral de cada comunidad autónoma.
  • Antes de iniciar cualquier trabajo, la empresa debe presentar un plan de trabajo aprobado por la autoridad laboral competente —en Aragón, el Instituto Aragonés de Seguridad y Salud Laboral (ISSLA)—.
  • Los residuos generados (placas, fragmentos, materiales contaminados) se clasifican como residuos peligrosos y deben gestionarse conforme a la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados, con trazabilidad documental completa hasta el vertedero autorizado.

Lo que no dice la normativa de forma explícita, pero que conviene tener claro: si contratas a alguien que no está en el RERA para retirar la cubierta, la responsabilidad legal recae también sobre ti como propietario. No es solo un problema del que hace el trabajo.

La estacionalidad que nadie tiene en cuenta: cuándo planificar la retirada

Este es el punto que más suele sorprender a los agricultores que se ponen en contacto con nosotros. La retirada de uralita en una nave agrícola no es algo que se pueda dejar para la semana antes de la vendimia o la siega. El proceso tiene tiempos propios que hay que respetar.

El plan de trabajo debe presentarse a la autoridad laboral con antelación suficiente para que pueda ser aprobado antes de comenzar. A eso hay que sumar la organización logística: andamiajes o trabajos verticales para acceder a la cubierta, gestión de los residuos, transporte a vertedero autorizado y, si se prevé sustituir la cubierta, la coordinación con los trabajos de rehabilitación del tejado.

En la práctica, lo que mejor funciona es planificarlo con dos o tres meses de margen antes de la campaña agrícola en la que esa nave va a estar en uso intensivo. Para la vendimia de septiembre, idealmente antes de julio. Para la siega de junio, antes de marzo o abril.

Dejarlo para después de la cosecha tiene sentido en algunos casos, pero hay que valorarlo bien: si el tejado está en mal estado, cada campaña con maquinaria y trabajos en la nave es un período de exposición que se podría haber evitado.

Cómo identificar si tu cubierta está en mal estado sin subir encima

La buena noticia es que hay señales visibles desde el suelo que permiten hacer una primera valoración del estado de las placas. La mala noticia es que ninguna de ellas sustituye a una inspección profesional.

  • Placas con coloración verdosa o negruzca: la presencia de musgo, líquenes o suciedad adherida indica que la superficie ha perdido compacidad y que la matriz de cemento está disgregada.
  • Fragmentos en los canalones o en el suelo: si hay trozos de placa en los canalones o en la base de la fachada, la cubierta ya está perdiendo material activamente.
  • Ondulaciones o hundimientos visibles: las placas que han perdido resistencia estructural se deforman bajo su propio peso o tras la carga de agua o nieve.
  • Juntas entre placas abiertas: las solapas entre placas se separan con el tiempo, dejando pasar el agua y fragmentando los bordes.

Si identificas alguna de estas señales, no subas a revisarlo tú mismo. Llama a una empresa registrada en el RERA para que haga la evaluación.

Qué pasa después de la retirada: opciones para la cubierta nueva

Retirar la uralita no deja la nave sin cubierta, claro. Una vez que los operarios han retirado las placas con los protocolos de seguridad correspondientes —EPIs específicos, humectación de la superficie para evitar la liberación de fibras, embolsado en obra—, la estructura queda lista para recibir una cubierta nueva.

Las opciones más habituales en naves agrícolas son las cubiertas de panel sándwich metálico, las chapas prelacadas y las cubiertas de policarbonato para zonas que necesitan aporte de luz natural. Cada una tiene ventajas distintas en términos de aislamiento térmico, durabilidad y coste. En Ridal Gestión ofrecemos también la rehabilitación del tejado tras el desamiantado, para que el proceso sea completo y no tengas que coordinar dos empresas distintas.

Preguntas frecuentes de agricultores y ganaderos aragoneses

¿Estoy obligado a retirar la uralita si no tengo previsto hacer obras?

La normativa española no establece una obligación genérica de retirada inmediata por el mero hecho de tener una cubierta de fibrocemento en buen estado. Lo que sí establece es que cualquier intervención sobre esos materiales debe hacerla una empresa registrada en el RERA. Si el tejado está deteriorado y hay riesgo de exposición para los trabajadores, la situación cambia y puede derivar en responsabilidad legal para el titular de la instalación.

¿Cuánto tiempo tarda el proceso desde que pido presupuesto hasta que está terminado?

Depende del tamaño de la nave y del estado de las placas, pero como referencia general: la valoración y el presupuesto se pueden hacer en días; la tramitación del plan de trabajo ante la autoridad laboral necesita tiempo adicional; y la ejecución en obra, para una nave agrícola mediana, suele realizarse en uno a tres días de trabajo. En total, contando desde el primer contacto, es prudente prever entre cuatro y ocho semanas para tenerlo todo resuelto.

¿Puedo pedir ayudas o subvenciones para la retirada de amianto en Aragón?

Existen líneas de ayuda para rehabilitación de cubiertas que en algunos casos incluyen el desamiantado previo. Las convocatorias varían cada año y dependen del tipo de propiedad y del uso del edificio. Lo más recomendable es consultarlo directamente con la empresa antes de iniciar el proceso, ya que la documentación generada durante la retirada (plan de trabajo, certificados de residuos) puede ser necesaria para justificar la ayuda.

Si tienes una nave agrícola con cubierta de uralita en Zaragoza o su provincia y quieres saber en qué estado está antes de la próxima campaña, en Ridal Gestión podemos hacer una valoración sin compromiso y presentarte un plan de trabajo completo con todos los requisitos legales cubiertos.

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