Antes de comenzar cualquier reforma en un edificio antiguo, es fundamental comprobar si contiene amianto o uralita. Se trata de un paso previo que muchos propietarios pasan por alto, pero que puede evitar problemas graves durante la obra: paralizaciones, sanciones, sobrecostes y, sobre todo, riesgos para la salud de los trabajadores y de las personas que vivan en el edificio.
En este artículo te contamos por qué es imprescindible hacer esta revisión antes de contratar cualquier obra, cómo se detecta el amianto y qué actuaciones deben realizarse cuando aparece.
¿Por qué revisar si hay amianto antes de una obra?
Cualquier edificio construido antes del año 2002 tiene alta probabilidad de contener amianto en alguno de sus elementos. Si se ejecuta una reforma sin haberlo detectado antes, se corre el riesgo de:
- Liberar fibras peligrosas al aire al romper, cortar o desmontar materiales con amianto.
- Contaminar toda la obra y las viviendas colindantes, obligando a paralizarla y descontaminar.
- Recibir sanciones administrativas graves por manipular amianto sin autorización.
- Asumir responsabilidades civiles y penales por la exposición de trabajadores y vecinos.
- Perder el acceso a ayudas y subvenciones vinculadas a la rehabilitación.
Todo esto se evita con una inspección previa que confirme si hay amianto y, en caso positivo, planifique su retirada antes de arrancar la reforma.
Tipos de reforma más afectados por el amianto y la uralita
No todas las obras tienen el mismo riesgo. Las que más suelen encontrarse con amianto son:
- Rehabilitación de cubiertas: la uralita fue el material estrella para tejados durante décadas.
- Sustitución de bajantes y canalizaciones: muchas instalaciones antiguas son de fibrocemento con amianto.
- Reformas integrales de vivienda: tirar tabiques, cambiar suelos o techos puede afectar a elementos con amianto ocultos.
- Rehabilitación de fachadas: bajantes exteriores, canalones y revestimientos suelen contener fibrocemento.
- Sustitución de calderas y calefacciones: las juntas y aislantes antiguos pueden llevar amianto.
- Obras en cuartos técnicos y garajes: placas divisorias, cubiertas y conductos suelen ser de uralita.
Elementos que debes revisar antes de empezar la obra
Antes de dar la orden de arranque a los operarios, conviene inspeccionar todos los elementos del edificio que puedan contener amianto o uralita. Los más habituales son:
- Cubiertas y tejados, especialmente si son ondulados y grises.
- Bajantes exteriores e interiores de aguas pluviales y fecales.
- Canalones y bajantes de recogida de agua.
- Depósitos de agua elevados o enterrados.
- Tuberías y canalizaciones antiguas de fibrocemento.
- Falsos techos, especialmente en cuartos húmedos.
- Revestimientos de paredes con placas de fibrocemento.
- Suelos con baldosas vinílicas antiguas y su adhesivo.
- Juntas y aislantes de radiadores, calderas y conductos.
Si detectas alguno de estos elementos y el edificio es anterior a 2002, no los manipules: solicita una inspección profesional antes de que el equipo de obra empiece a trabajar.
Cómo se detecta el amianto en una inspección previa
La detección profesional del amianto sigue un proceso reglado que debe realizar una empresa inscrita en el RERA:
- Inspección visual de todo el edificio, identificando los elementos sospechosos y su estado.
- Toma de muestras cuando la identificación visual no es concluyente.
- Análisis en laboratorio acreditado para confirmar la presencia de fibras de amianto.
- Informe técnico detallado con los elementos afectados, su estado, el nivel de riesgo y las recomendaciones de actuación.
Este informe es la base para planificar el resto de la obra: primero se retira el amianto por la empresa RERA y a continuación se puede iniciar la reforma con total seguridad.
Qué pasa si aparece amianto una vez empezada la obra
Si se detecta amianto después de haber empezado la reforma, la obra debe paralizarse de inmediato. A partir de ese momento:
- Se prohíbe continuar cualquier intervención sobre los elementos afectados.
- Se debe evaluar si ha habido exposición de trabajadores o vecinos.
- Es necesario contratar una empresa RERA para la descontaminación y la retirada del material.
- Se elabora un Plan de Trabajo de Amianto que debe aprobar la autoridad laboral.
- Solo cuando la retirada esté completada y certificada puede reanudarse la obra.
Esto suele suponer semanas de retraso, sobrecostes elevados y, en algunos casos, sanciones. Todo lo que se ahorra en una inspección previa es marginal comparado con el coste de improvisar.
Reforma con amianto: cómo planificar la obra correctamente
La forma correcta de planificar una reforma en un edificio con amianto es dividirla en dos fases claramente diferenciadas:
- Fase 1 – Retirada del amianto: la ejecuta la empresa inscrita en el RERA con todas las medidas de seguridad y con la documentación oficial correspondiente.
- Fase 2 – Reforma o rehabilitación: una vez emitido el certificado de retirada, entra el equipo de obra habitual (albañilería, fontanería, pintura, cubiertas nuevas, etc.).
Coordinar ambas fases desde el principio evita paradas, permite ajustar plazos y suele reducir el coste total del proyecto. En Ridal Gestión podemos gestionar la fase 1 y coordinarnos con el contratista principal de la obra, o encargarnos también de la sustitución posterior de cubiertas, bajantes y canalizaciones para ofrecer un servicio integral.
Reformas que combinan bien con la retirada de amianto
Aprovechar la obra para retirar el amianto tiene muchas ventajas. Algunas combinaciones que funcionan especialmente bien:
- Rehabilitación de tejado + retirada de uralita y sustitución por cubierta con mejor aislamiento térmico.
- Reforma integral de vivienda + inspección y retirada de bajantes de fibrocemento en zonas comunes.
- Rehabilitación de fachada + retirada de bajantes exteriores con amianto mediante trabajos verticales.
- Rehabilitación energética con fondos europeos + retirada de amianto en cubierta y sustitución por materiales eficientes.
Estas combinaciones permiten optimizar tiempos, minimizar molestias y, en muchos casos, acceder a ayudas específicas para rehabilitación integral.
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